Astérix no necesita la poción mágica
17Mar

Los amantes de Astérix siempre hemos sospechado que la poción mágica era un placebo. El elixir le daba fuerza al irreductible galo, sin duda, pero solo porque él creía que se la daba. Obélix se había metido una sobredosis al caerse a la marmita de pequeño, y esa vieja experiencia le bastaba para separar de sus sandalias a nueve romanos por viñeta, en otro ejemplo de galopante efecto placebo. El placebo, o la fe que lo alimenta, es seguramente uno de los factores ocultos que explican la chocante ascensión de los chamanes, los farsantes, los curanderos y el pensamiento irracional, como puedes leer en Materia. Esto es un problema importante ahora mismo, aunque implique regresar al pasado remoto para intuir cómo gestionarlo.

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Por Administrador
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Publicado el 17 de March del 2017
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