“Con la protección adecuada, se trabaja con ébola sin riesgo”
01Sep

Se active donde se active la alerta por un caso sospechoso de ébola en España—las ha habido en Madrid, Valencia, Alicante, Barcelona, Zaragoza…— solo hay un lugar en el que se comprueba la falsa alarma: el laboratorio que el Centro Nacional de Microbiología, dependiente del Instituto de Salud Carlos III, tiene en Majadahonda (Madrid). Es lo que en la jerga se conoce como P3, el nivel de bioseguridad que permite manipular agentes capaces de provocar graves enfermedades al ser humano. Como coordinador de las alertas, el microbiólogo Pedro Anda lidera una unidad de respuesta rápida con expertos en virus, bacterias, hongos y parásitos. Su equipo analizó las muestras de Miguel Pajares, el primer paciente con ébola llegado a Europa y aislado en el hospital Carlos III de Madrid, entre estrictas medidas de seguridad. Ante un caso sospechoso, su laboratorio debe responder en menos de 24 horas.

Pregunta. ¿Cuántas muestras sospechosas han analizado?

Respuesta. Hasta ahora han sido 13, incluyendo los dos españoles repatriados de Liberia, y en la mayoría hemos diagnosticado malaria. La definición de caso debe ser lo suficientemente amplia para que no se escape ninguno, con lo que se producen muchas falsas alarmas. La mayoría de síndromes febriles que vienen de África son malaria, con un cuadro clínico muy similar al de la enfermedad por virus del ébola en su fase inicial.

P. ¿Cómo se ha organizado el personal en plenas vacaciones?

R. En el diagnóstico de los casos hemos participado 10 personas. Ha habido algunos ajustes y alguna vuelta precipitada, y mucho trabajo por teléfono y correo electrónico incluso estando de vacaciones. La unidad de respuesta rápida tiene el compromiso de responder todos los días del año, 24 horas. De momento tenemos un sistema de guardias localizadas que, junto con el laboratorio de referencia para esta infección, se coordinan para cumplir el compromiso.

P. ¿Qué protección se emplea para manipular estas muestras?

R. El procedimiento de trabajo no es diferente del de otros patógenos habituales en nuestro medio, o de otras alertas como la del coronavirus de Oriente Medio (MERS-CoV) o la gripe aviar. El virus del ébola, aún siendo muy patógeno, es muy poco contagioso y difícil de transmitir de persona a persona, y las precauciones habituales en un laboratorio NBS-3 (cabina de bioseguridad biológica II-A, doble guante, mascarilla y vestuario y material específico, como gafas de protección) son suficientes para evitar cualquier riesgo. En este caso añadimos un mono integral impermeable, que si bien solo se considera imprescindible específicamente para la atención de pacientes, supone una barrera adicional.

P. ¿Cómo se traslada la muestra?

R. Se encargan empresas de transporte homologadas y especializadas en muestras clínicas de categoría A (aquellas que pueden poner en peligro la vida, como es el caso del ébola) o B (sustancias infecciosas que no cumplen los criterios para ser A). Se empaquetan con un sistema de triple embalaje —recipiente primario, embalaje secundario y embalaje exterior— y tienen seguimiento permanente hasta destino. Los casos sospechosos se envían como B. En el caso del paciente repatriado de Liberia, al haber datos que confirmaban la sospecha, se usó la A, la máxima seguridad posible.

P. ¿Cuánto se tarda en saber si una muestra da positivo?

R. Las etapas incluyen el transporte de la muestra, su inactivación, la extracción del ARN, la amplificación genómica y la interpretación de resultados. En este esquema, el primer punto es el que más ha variado durante la crisis, no solo en su duración según el origen, sino también en la hora de envío. En algunos casos se ha informado del resultado en un tiempo sensiblemente inferior al de respuesta, que es de 24 horas, por la rapidez en la toma de las muestras a los enfermos y su envío al Centro Nacional de Microbiología.

P. ¿Se pueden producir falsos positivos?

R. La técnica de detección molecular que se emplea es muy específica y, por otra parte, siempre se confirma con un segundo método, por lo que los falsos positivos no son un problema. Sin embargo, durante los primeros tres días de fiebre sí pueden darse falsos negativos, debido a la baja carga viral en esa fase. Por eso, el procedimiento obliga a analizar en esos casos una segunda muestra tomada 48 horas después. En todos los casos en los que hemos trabajado, este resultado posterior ha sido igualmente negativo. Después de esta fase, hay una carga viral muy alta, por lo que la sensibilidad de los métodos, ya de por sí alta, se incrementa aún más, con lo que se reduce casi a cero la cantidad de falsos negativos.

P. No se puede visitar un laboratorio P3. ¿Lo puede describir?

R. Tiene que cumplir ciertos requisitos específicos: tener presión negativa, de manera que al abrir las puertas no salga nada de aire al exterior; realizar una descontaminación con autoclave (una especie de olla exprés grande donde se somete a objetos o residuos a altas temperaturas de hasta 120 grados centígrados) de todo el material utilizado, incluida la ropa de trabajo; acceso restringido a personal con formación específica; doble puerta y filtrado redundante por filtros de alta eficiencia del aire expulsado.

P. ¿Qué ocurre cuando se confirma el virus? ¿A dónde se envía?

R. En caso de resultados positivos, las muestras se envían al centro de referencia europeo y centro colaborador de la OMS para este propósito (Instituto de Medicina Tropical Bernhard Nocht, en Hamburgo). Allí se confirman los resultados con metodología adicional y, en concreto, mediante cultivo, lo que solo se puede realizar en un laboratorio P4. Esto es importante porque permite realizar la secuenciación completa del genoma viral, útil para identificación de la cepa que circula, su posible variación con el tiempo y estudios de patogenicidad.

P. ¿Qué se ha aprendido del primer caso de paciente con ébola que llega a Europa?

R. Lo primero, se ha comprobado que adoptando las medidas necesarias de protección se puede trabajar sin riesgo con enfermos de ébola y con sus muestras. Todos hemos aprendido mucho en pocas semanas sobre el tratamiento y la epidemiología de la enfermedad. La que era una virosis de pequeñas poblaciones humanas rurales ha saltado a las ciudades. Las claves para su expansión actual en África están en un nivel alto de masificación, falta de acceso a medidas básicas de higiene y un sistema sanitario deficiente, además de ritos funerarios influenciados por rasgos culturales. Nada de esto sucede en nuestro entorno, por lo que no tenemos que temer una crisis similar. Esta alerta, igual que las previas, permite que nuestro sistema sanitario y de salud pública vaya ganando experiencia.

Por Administrador
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Publicado el 01 de September del 2014
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