Dame veneno que quiero vivir
22Oct

Las compañías farmacéuticas se quejan a menudo de lo caro y largo que es desarrollar un nuevo medicamento. No tienen ni idea. La naturaleza está repleta de animales que han dedicado millones de años de evolución y sacrificado incontables vidas para encontrar la sustancia bioquímica perfecta. Existen caracoles marinos que producen insulina para matar a sus presas. El picotazo de una abeja contiene moléculas capaces de adentrarse en el cerebro desde el torrente sanguíneo con más facilidad que cualquier droga fabricada por la industria. Y de la saliva de un lagarto venenoso se aisló un nuevo fármaco ya en uso contra la diabetes. Conscientes de todo esto, un consorcio de siete empresas y centros de investigación de varios países europeos se lanzaron hace cuatro años a recopilar la mayor base de datos de toxinas del mundo.

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Publicado el 22 de October del 2015
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