El cerro Almodóvar tiene sed
24Aug

El cerro Almodóvar es una isla en medio de la planicie. Al sureste de Madrid, su silueta se alza sobre la capital con sus 726 metros de altura, en el límite entre el distrito de Vicálvaro y el barrio de Santa Eugenia, en Vallecas. En primavera dicen los vecinos que luce verde, pero en verano pide agua a gritos. Un grupo de voluntarios acude en julio y agosto desde hace dos años a regar la zona, de interés botánico y protegida por su valor geológico, pero salpicada de basura y, en ocasiones, pasto del fuego.

Un camión, dos cubas de segunda mano con capacidad para 1.000 litros de agua y unas cuantas garrafas son todo lo que tienen para intentar aplacar la sed de los pastizales del cerro. Los vecinos, un grupo de unas 40 personas, las llenan en el antiguo campo de fútbol del equipo de Santa Eugenia. La plataforma Cerro Almodóvar Verde, impulsada por voluntarios y por la Asociación de Vecinos La Colmena, organiza dos veces al mes durante el verano jornadas de riego. Sus esfuerzos se concentran sobre todo en los 300 árboles y arbustos—retamas, coscoja, quejigos y encinas— que han plantado en la ladera de la colina. “No queremos actuar en el cerro porque tiene una riqueza botánica que hemos empezado a investigar”, asegura Pablo Velasco, uno de los responsables.

La superficie amarillenta aparece cruzada por empinados caminos marrones de tierra donde, según cuentan los vecinos, antes se organizaban carreras de motos. Ahora, las pocas papeleras que hay en la colina están a rebosar y, en un par de mesas colocadas a modo de merendero, brillan unos cuantos cristales rotos, recuerdo de que el cerro es zona de botellones, aunque también de paseos en bici, corriendo o con el perro. A escasos metros, cerca del cartel que indica que a sus pies está previsto construir el futuro barrio de Los Berrocales, trabajan las máquinas de la empresa Tolsa, que se dedica a extraer sepiolita. Y en la falda del cerro, parches negros; a principios de agosto se registraron cuatro incendios en una semana, “provocados”, según cree la plataforma.

La colina ha sido testigo de la historia durante miles de años. En 2008, por ejemplo, se descubrió un yacimiento arqueológico en su base que atesoraba numerosos utensilios de sílex labrados hace unos 30.000 años, mientras que en una de sus laderas sobrevive un búnker de la Guerra Civil. En sus tripas, horadadas por el hombre durante siglos, desde el Paleolítico hasta el XIX, para extraer sílex con el que fabricar principalmente armas, el Canal de Isabel II quiso construir un depósito de agua de 100.000 metros cúbicos, aunque el proyecto quedó frustrado tras la oposición vecinal.

Por su riqueza, el cerro Almodóvar está declarado como área de protección geológica en el plan urbanístico de la capital. Ello implica, según el catálogo de bienes protegidos, que están prohibidos “los movimientos de tierra y la construcción de nuevos edificios que afecten a su geomorfología”. Los vecinos de la plataforma no quieren que se convierta un parque, sino que piden que se acondicione con carteles que indiquen sus puntos de interés, se cierre el acceso a vehículos y se investigue el potencial botánico que hay en la zona para promover proyectos de educación ambiental.

Rafael Baudet es agente forestal y colabora con la plataforma. Desde hace dos primaveras recorre el cerro, catalogando la variedad de plantas que lo pueblan. “La gente lo ve como algo pelado y desconoce su valor. No todo lo desarbolado carece de riqueza”. Orquídeas que simulan con sus pétalos ser una hembra de abejorro para engañar al macho y así polinizar o ejemplares de Geropogon hybridus, que en la Comunidad se creía extinguida. En sus paseos, Baudet ha encontrado 170 especies, pero cree que puede haber más de 200.

Tras estudiar la zona y consultar a varios catedráticos y profesores universitarios, Baudet afirma que los pastizales del cerro podrían ser lo que la directiva europea Hábitats considera zona “prioritaria de conservación”, aunque ninguna administración lo ha comprobado. Si el cerro se incluyera en esa categoría, no tendría una protección legal extra, pero la normativa sí exige a las autoridades una especial responsabilidad y sensibilidad en su conservación.

En septiembre, cuando finalice la época más exigente de riegos, la plataforma presentará dos iniciativas en las juntas de distrito de Vicálvaro y Villa de Vallecas, que tienen competencias sobre el cerro. Los vecinos afirman que no han recibido apoyo de la administración, a quien exigirán que reconozca y ponga el valor la riqueza del cerro. Para ello, han convocado también una jornada de riego “masivo” el próximo día 30.

Por Administrador
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Publicado el 24 de August del 2014
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