El Falcon 9 intentará aterrizar nueve minutos después del lanzamiento
09Jan

Hasta ahora no se ha logrado, en la ingeniería espacial, que un cohete, o su parte principal, tan alta como un edificio de 14 plantas, regrese al suelo con un aterrizaje controlado de precisión después de haber emprendido el vuelo hacia el espacio, dice la empresa estadounidense SpaceX. Y eso es precisamente lo que intentará hacer mañana esta compañía con su lanzador Falcon 9. El vuelo, si todo sale bien, durará unos nueve minutos desde que despegue desde la base en Cabo Cañaveral (Florida) hasta que se pose suavemente en una plataforma flotante que le esperará en Atlántico, a unos 320 kilómetros de la costa de EE UU. El lanzamiento está previsto para las 10.47 hora peninsular española, tras el aplazamiento sufrido el pasado martes por un problema técnico.

“Estabilizar una primera etapa de un cohete con un altura de 14 pisos que asciende a 1.300 metros por segundo para que realice la reentrada [en la atmósfera] es como intentar mantener una escoba vertical, en equilibrio, sobre la palma de la mano, en medio de una tormenta”, dicen los responsables de SpaceX, compañía fundada en 2002 por el multimillonario Elon Musk. El plan es ir desarrollando tecnologías que permitan recuperar y reutilizar los cohetes, lo que significa, en palabras de Musk, que “el coste del acceso al espacio se reducirá hasta en un factor cien”. Y añade: “Nunca se ha hecho un vehículo [espacial] completamente reutilizable y es realmente el avance fundamental que se necesitan para revolucionar el acceso al espacio”.

El vuelo del Falcon 9 tiene como objetivo principal el envío de una nave automática de carga Dragon a la Estación Espacial Internacional (ISS), a la que debe llegar dos días después del lanzamiento con suministros para la tripulación de la base. Pero incluso la NASA, el cliente que paga la misión, afirma estar muy interesada en el ensayo que se realizará una vez que la Dragon ya esté en camino orbital y la primera etapa del cohete, en lugar destruirse, intente llegar íntegra a la plataforma flotante. Para la agencia estadounidense es un paso esencial del progreso espacial.

El avanzar hacia el uso múltiple de los lanzadores es una aspiración fundamental de SpaceX, hasta el punto de que el Falcon 9 fue diseñado desde el principio pensando en su recuperación y reutilización, aunque hasta ahora ha funcionado como un cohete tradicional de un solo uso.

En este nuevo vuelo, una vez que se separe la segunda etapa del cohete y la Dragon se dirija hacia la ISS, la primera etapa del Falcon 9 iniciará la caída controlada con la ayuda de GPS. Se Para ello se activarán tres veces sus motores (lleva nueve): dos encendidos y la ayuda de la fricción del aire frenarán el vehículo desde 1.300 metros por segundo a 250 metros por segundo; el tercer encendido será el de aterrizaje, para aminorar la velocidad hasta dos metros por segundo, extendiéndose a vez las cuatro patas del cohete para tomar contacto, en posición vertical, en la plataforma flotante.

“Para complicar más las cosas, la plataforma en el Atlántico no está completamente estacionaria”, señalan los expertos de SpaceX. Es una especie de barcaza, plana en la parte superior y con un tamaño de 51 x 91 metros al desplegarse. SpaceX la denomina puerto espacial autónomo flotante dron y está hecha a propósito para este tipo de operaciones. No está anclada en el océano y se mantiene la posición mediante cuatro potentes motores en las esquinas de la barcaza; no habrá nadie a bordo cuando debe llegar el Falcon9, pero el personal especializado estará en las cercanías (a unos 15 o 20 kilómetros) listo para abordar la plataforma cuanto antes y asegurar el cohete.

El año pasado se realizaron dos ensayos similares de caída controlada pero directamente al mar, sin plataforma-dron. SpaceX dice que, según los datos y videos recibidos, los amerizajes fueron satisfactorios, pero las condiciones marítimas impidieron recoger los cohetes. Y si antes la precisión de caída era de 10 kilómetros, para el nuevo ensayo, en la plataforma, se ha reducido el margen hasta 10 metros. El cohete lleva cuatro aletas de rejilla desplegables que se mueven independientemente y que ayudarán en el guiado y aterrizaje de precisión.

Las probabilidades de éxito del arriesgado ensayo rondan el 50%. Pero Musk ha comentado que en el plazo de un año se realizarán otros 12 lanzamientos de Falcon 9 que se pueden aprovechar también para ensayar el descenso controlado de la primera etapa, y calcula en un 80% o 90% la probabilidad de que alguno de ellos pueda incluso ser reutilizado.

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Publicado el 09 de Januar del 2015
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