El precio de un fármaco agrava sus efectos secundarios
13Oct

En 2003, un experimento con 100 hombres demostró cómo nos engaña el cerebro. Todos sufrían una enfermedad coronaria y a todos se les trató con el betabloqueante Atenolol. Un tercio de ellos no sabían qué estaban tomando. A otro tercio les dijeron el nombre del fármaco y para qué servía. Al tercer grupo les confesaron que podían tener problemas de erección. Solo uno de los primeros y cinco del segundo grupo tuvieron disfunción eréctil. Pero un tercio de los que sabían qué efecto secundario podía tener el fármaco, acabaron sufriéndolo. Lo llaman efecto nocebo, el reverso del placebo.

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Publicado el 13 de October del 2017
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