Israel, un paraíso para la ciencia en una situación excepcional
28Aug

Aaron Ciechanover necesita que le hablen alto. Según cuenta el científico israelí, se quedó medio sordo por culpa de una gran explosión durante la guerra del Yom Kippur, en 1973. Cuando Egipto y Siria atacaron su país, prestaba el servicio militar como médico de campaña del ejército y con solo 25 años asumió la responsabilidad de tratar a compañeros enfermos en circunstancias imprevisibles. Reconoce que vio poca sangre, pero aprendió mucho. Pasó los siguientes tres años desarrollando dispositivos médicos para tratar a los soldados en el campo de batalla y considera que su tiempo en las Fuerzas de Defensa de Israel fue la mejor escuela para aplicar la ciencia en la vida real. No solo eso. Según el Nobel de Química de 2004, aquella experiencia le sirvió para “conocer lo mejor de la sociedad israelí”. “Allí entras en contacto con ciudadanos que vienen de todos los lugares y son de toda condición y aprendes a trabajar en equipo, a ser solidario y a pensar en tu vecino”, continúa.

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Publicado el 28 de August del 2015
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