“Las instituciones se desentienden de sus responsabilidades para ponerlas en nuestros hombros”
31Oct

El médico José Antonio Bastos (Jaca, 1961) está enfurecido. La organización que preside en España, Médicos Sin Fronteras (MSF), sigue cargando con la responsabilidad de la lucha contra el ébola en África occidental siete meses después del primer brote. La ONG pone el 60% de las camas para pacientes con el virus en los tres países más afectados, Guinea, Liberia y Sierra Leona. “No podemos más”, reconoce. En la nueva sede de MSF en Madrid, un antiguo supermercado cedido por su propietario, este veterano doctor que ha pasado por países como Angola, Congo, Somalia, Irak y Afganistán lamenta la falta de respuesta internacional ante la crisis humanitaria desatada por un virus que ya ha matado a más de 5.000 personas. Su organización acaba de hacer un llamamiento desesperado a los ciudadanos para recaudar 11 millones de euros urgentemente para combatir el ébola.

Pregunta. Tras siete meses desde el inicio de la epidemia, ¿cómo es posible que el 60% de las camas para pacientes de ébola las siga poniendo una ONG, Médicos Sin Fronteras?

Respuesta. No lo sé, porque nosotros llevamos haciendo llamamientos desde abril, luego apretamos más en junio y luego en septiembre, subiendo más el tono del mensaje, diciendo “aquí hace falta desesperadamente ayuda”. Hay un problema de fondo: la intención de Médicos Sin Fronteras no es reemplazar a las instituciones, ya sean los ministerios de Salud o la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino cubrir los momentos donde estas fallan para que la gente no sufra y luego devolverles la responsabilidad. Yo creo que, con el tiempo, las instituciones se están aprovechando cada vez más de nosotros y se desentienden de sus responsabilidades para ponerlas en nuestros hombros. Es algo que es muy incómodo, que ocurre en general. Y, en este caso del ébola, como está MSF en el terreno, es extremo hasta qué punto la OMS y también muchos gobiernos se han desentendido mucho. Esto nos incomoda y tenemos reflexionar y digerir bien qué vamos a hacer, porque no es un papel que queramos asumir. No queremos reemplazar a la OMS ni al Ministerio de Salud de ningún país. Queremos ser un actor humanitario que apoye a las poblaciones en situación crítica y que sea un interlocutor crítico con estas instituciones para obligarles a que cumplan con sus responsabilidades, no para reemplazarlas. Esto nos preocupa mucho.

P. ¿También la OMS se ha desentendido?

R. En el caso concreto de la OMS es clave recordar que tenía una Unidad de Respuesta a Epidemias y a Emergencias que, por razones presupuestarias, se cerró hace un par de años. Y eso tiene mucho que ver con la disfuncionalidad de la respuesta de la comunidad internacional a esta epidemia. Pensamos que a lo mejor hemos tocado fondo con las posibilidades de podar y aligerar gastos de una estructura sin que haya consecuencias visibles. Sin querer hacer ningún paralelismo barato con la sanidad en España o en otros países, pensamos que aquí tenemos un buen ejemplo en el que los recortes han tocado fondo. El haber recortado la Unidad de Respuesta a Epidemias y a Emergencias de la OMS hace dos años probablemente ha determinado que esta epidemia haya sido mucho peor de lo que podía haber sido si esa unidad estuviera funcionando todavía.

P. El paralelismo fácil sería el desmantelamiento del Hospital Carlos III de Madrid como centro de referencia contra el ébola.

R. En general, es la idea de que los servicios públicos, y en particular los servicios sanitarios, se pueden recortar sin consecuencias. Pues bueno, sí hay consecuencias.

P. El 9 de septiembre, Médicos Sin Fronteras envió una carta solicitando ayuda al Gobierno de Mariano Rajoy. ¿Con qué peticiones concretas?

R. El establecimiento de un mecanismo estable y bien definido de repatriación médica de profesionales de la salud contagiados, apertura del puente aéreo de Las Palmas [para el transporte de material y personal sanitario] e implicación en la respuesta como los demás países del mundo enviando unidades ya entrenadas. Y también sugeríamos la posibilidad de que España liderara y estimulara a otros países de la comunidad internacional para hacer lo mismo.

P. ¿Y financiación?

R. No pedíamos financiación para nosotros. En esa carta también ofrecíamos nuestro apoyo técnico y científico si fuera necesario. La carta la enviamos al señor Rajoy con copia a muchos ministerios. En el Ministerio de Asuntos Exteriores se entregó en mano y se discutió con personas concretas.

P. ¿No han tenido respuesta?

R. No hemos tenido respuesta oficial, pero sí hemos tenido respuesta para nuestra oferta de apoyo técnico y se nos ha invitado al comité de expertos.

P. ¿Ha habido respuesta para la oferta de apoyo, pero no para la petición de ayuda?

R. Sí.

P. EEUU es el país que más ha prometido.

R. EEUU está haciendo mucho, pero muy lentamente. Están construyendo hospitales despacito, los abrirán en diciembre o enero y eso nos da pavor. Además, están construyendo edificios pero no está muy claro quién va a trabajar dentro. Están formando profesionales. Pero, desde luego, lo que no se ve es que ese esfuerzo se plasme en una atención a más pacientes. Se ve la preparación de la respuesta de EEUU en el terreno, pero todavía no hay una respuesta.

P. Hace un mes, prestigiosos epidemiólogos pedían en una carta abierta que los médicos del sector público español pudieran movilizarse como los militares para acudir a las regiones afectadas por el ébola, manteniendo el sueldo. ¿Comparte la petición?

R. Nosotros no entramos en los detalles de cómo debe hacerse. Pero desde luego pensamos que los gobiernos occidentales, el español y los demás, deben hacer un esfuerzo mucho mayor. No tenemos nada en contra de esa opción. El problema es que profesionales generales de la salud tendrían que ser entrenados para trabajar en condiciones de alta contaminación biológica. Y ya tenemos unidades especializadas en los bomberos, las unidades NBQ [Nuclear, Biológico y Químico] del Ejército. ¿Por qué no enviarlas? Aterrizarían y podrían trabajar al día siguiente. Si alguien toma la decisión, estas unidades pueden estar la semana que viene trabajando allí. Si empiezas a movilizar médicos del sistema de salud público español, van a empezar a llegar allí en meses.

P. La ONU calculó que hacían falta 780 millones de euros para seguir luchando contra el ébola. El Gobierno español ha desembolsado 647.000 euros [a lo que hay que añadir una partida aprobada de 2,5 millones y un crédito extraordinario de 7 millones solicitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores pendiente de aprobación]. ¿Cómo lo valora?

R. Pienso que es una respuesta muy corta. Pero el Gobierno cubano no ha contribuido con nada financieramente, ha contribuido inicialmente con casi 200 profesionales de la salud y aparentemente el plan es que lleguen a 400. Eso es muy valioso. Tan valioso como la financiación. El Gobierno español debería o podría hacer una contribución financiera más importante, pero en este momento lo que es urgente es que haya una contribución visible de ayuda eficaz en el terreno. Si la ayuda financiera es corta a costa de una ayuda de mano de obra visible, nos parece que es una manera de compensar una cosa con la otra. Pero no vemos ni lo uno ni lo otro.

P. España es el país rico más cercano a África occidental, está en la puerta de los países afectados por el ébola. ¿Cómo valora la gestión que ha hecho el Gobierno de esta proximidad geográfica?

R. Hasta ahora, y ojalá me equivoque y veamos algo diferente, es una oportunidad histórica perdida de un liderazgo de España en una iniciativa internacional que implica un bien común para toda la humanidad. España podría tomar un liderazgo mucho más activo en la comunidad internacional, pensando en nuestra proximidad geográfica y los vínculos geopolíticos y comerciales que existen con países como Mauritania y Mali. Sería inevitable que se facilitara el puente aéreo desde Las Palmas.

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Publicado el 31 de October del 2014
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