Madrid presenta el futuro de los robots
18Nov

“Hace mucho tiempo en una galaxia lejana, muy lejana…”. Es el arranque de una versión de Star Wars que dura apenas un minuto. Y el cuentacuentos que la declama, con voz sintética y femenina, es Nao, un robot doméstico ya a la venta por 6.000 euros. Darse este caro capricho —que el responsable de Juguetrónica, Daniel Bayón, compara con el de comprarse “la tele de última generación”— marca la aún larga distancia que queda por recorrer para que los robots humanoides formen parte de nuestras vidas. Pero eso no quiere decir que no sea un sector de hirviente creatividad.

La muestra más amplia que pueda encontrarse en el mundo se cita en Madrid, en el hotel Meliá Castilla, desde hoy hasta el próximo jueves 18 de noviembre. Humanoids 2014 —título elegido para esta edición por la Conferencia Internacional sobre Robots Humanoides que se celebra anualmente— reúne a más de 400 investigadores de todo el globo durante estos tres días para hablar de lo más candente en esa robótica que busca emular, y a veces llanamente sustituir, al hombre. “Sí. Nos sustituirán en unos trabajos, pero también generarán nuevos tipos de empleos”, asegura Eric Meyhofer uno de los expertos del Centro Nacional de Ingeniería Robótica de Estados Unidos.

El robot que Meyhofer ha presentado esta mañana, CHIMP, desarrollado en la Universidad Carnagie Mellow (EEUU), es capaz de levantar 150 kilos de peso, conducir un vehículo o hacer cualquier otro tipo de tarea con “la fuerza de cuatro hombres”. Se pensó como el operador ideal en un desastre como el del reactor de Fukushima, capaz de realizar tareas complejas en situaciones extremas, pero Meyhoffer afirma que ya hay empresas interesadas en llevar esta investigación a la práctica en un entorno industrial. Un atisbo a esos robots que comenzarán a llegar a las industrias en cinco años, según este experto.

Interacción es la palabra clave que se escucha en los simposios y en los pasillos. La electrónica o la informática ya no son los mayores enemigos a vencer. Lo fundamental es cómo interactúa el robot con su entorno. Para un área industrial, ya se plantea que lleguen al mercado en el corto o medio plazo. Donde parece más complicado esperarlo es en el entorno doméstico.

“Yo creo que habrá que esperar unos 20 años. Ahora lo único que nos podemos plantear, tanto por costes como por tecnología, son robots para interactuar con gente en grandes espacios como museos o exposiciones”, explica Will Jackson, director de la empresa británica Engineered Arts Limited, que muestra a su robot Robothespian en la zona de exhibidores, con 17 stands de compañías y universidades.

Pero eso no impide que los investigadores sueñen con lo que aún no es posible. Con Icub, un robot desarrollado por el Instituto Italiano de Tecnologia (IIT), los científicos han conseguido crear un aparente chaval de cuatro o cinco años que puede interactuar con un humano. Siente el roce de su piel utilizando una tecnología muy similar a la de un móvil. Puede tanto coger como agarrar un objeto que le tienda una mano. Y es capaz de mostrar sus emociones con un llamativo uso de sus cejas y su boca, delineadas con luces led. Su coste por unidad es de 250.000 euros y ya se encuentra en más de 30 laboratorios del mundo que investigan con él posibles aplicaciones.

Pero esto se queda en poca cosa en el subconsciente colectivo que sueña con robots capaces de realizar cualquier hazaña física. Alberto Parmiggiani, ingeniero mecánico del IIT y una de las mentes tras el ICUB, cree que el cine tiene gran culpa de estas expectativas: “Hacen cosas tan increíbles que hacen perseguir al público y a los investigadores unas ambiciones desmedidas. Pero eso no quiere decir que no estemos avanzando muchísimo en el campo de la robótica humanoide”, explicó esta mañana Parmiggiani con sentido del humor, al mostrar como una de sus primeras diapositivas de Power Point un collage de robots tan conocidos como R2-D2, Iron Man o Johnny 5 (Cortocircuito).

Y si hay quién aún siente escalofrío al pensar el creciente papel que los robots pueden jugar en nuestra vida, Eric Meyhofer responde con una frase lapidaria: “Ponemos nuestra vida diariamente en las manos de seres humanos. Y son muchos más peligrosos que los robots”.

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Publicado el 18 de November del 2014
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