Manipulando genes contra la malaria
06Jan

“Manipulación genética” se ha consagrado como un término feo. Nos remite a la isla del doctor Moreau, al Big Brother de Orwell, al mundo feliz de Huxley, a un futuro deshumanizado en que la optimización y la fábula de la normalidad nos arrebatarán el genio, nos privarán de la privacidad y nos pondrán a la altura del betún identitario. Nos remiten, al final, al mito de Frankenstein que inventó Mary Shelley en 1818 y todavía no se nos ha pasado: el del científico con más ambición que talento, más pretensión que curiosidad, más codicia que ingenio, el moderno Prometeo que crea un monstruo y se lo deja escapar de las manos para sembrar el terror y la penalidad. Créanme, todo eso no son más que tonterías.

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Por Administrador
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Publicado el 06 de January del 2017
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