Se vende animal extinto por un euro
27Apr

Benaqla Sadki es un hombre delgado, de manos rudas y sin apenas dientes. Dice que tiene 45 años, pero aparenta al menos diez más. Este marroquí de la ciudad de Erfoud, al sureste del país, trabaja en un agujero de cinco metros que ha cavado a golpe de pico y pala. Saca los escombros escalando por las paredes con una agilidad pasmosa. Ha tardado un mes en abrir la fosa y aún tendrá que seguir varios metros en horizontal antes de encontrar lo que busca. Trabaja así incluso en verano, con temperaturas que superan los cuarenta grados. “Esto es lo que tengo que hacer para ganarme el pan”, dice en francés.

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Por Administrador
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Publicado el 27 de April del 2017
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