Un método científico revela las películas que pasarán a la historia
19Jan

Ahora que se acercan las ceremonias de los Oscar y los Goya, un estudio muestra cómo este tipo de premios no siempre reconocen a las películas más importantes. Tampoco el saber de los mejores críticos, las encuestas a los cinéfilos o los ingresos en taquilla son la mejor manera de determinar la relevancia de un filme. Una investigación concluye que la red de referencias entre las propias películas en forma de citaciones, los homenajes o las parodias es el método más objetivo y científico para saber qué película merecerá ser recordada.

Un equipo de matemáticos y biólogos expertos en sistemas complejos cree haber encontrado la fórmula para saber qué películas habría que salvar si el mundo se acabara. Y las claves están en los propios filmes. Usando algoritmos como el PageRank, originalmente desarrollado por Google, estos investigadores han demostrado que la red entretejida entre los distintos títulos en forma de referencias entre unos y otros supera a cualquier otra forma de medir la importancia de una película.

¿Cómo valorar que una película es realmente grande? ¿Cuáles aguantarán el paso del tiempo? Como en otros ámbitos de la creación humana, existen sistemas de reconocimiento en forma de premios como los Oscar de la Academia de Hollywood. También están las opiniones de los críticos o las votaciones de los aficionados. Hay además datos cuantitativos, como el rendimiento económico de un título. Pero ninguna de estas métricas ofrece un sistema automatizado, objetivo y científico de valorar un filme.

En 1988, el Gobierno de Estados Unidos encargó a la Librería del Congreso la creación del Registro Nacional de Películas (NFR, por sus siglas en inglés). En sus archivos solo tienen sitio los filmes que por distintas razones (estética, impacto social, valor histórico o influencia en la industria, entre otras) han modelado la cultura americana. Para ser candidata, una cinta debe tener al menos 10 años y el proceso de revisión puede durar varios. A fecha de hoy, de las decenas de miles de títulos salidos de Hollywood desde comienzos del siglo pasado, solo 625 películas se han merecido estar en el NFR.

A falta de un valor absoluto, los investigadores usaron su sistema de referencias entre películas para ver si este método automático y objetivo predecía mejor que otras métricas si un filme está en el listado del NFR o no. La idea la tomaron prestada del sistema de citaciones científicas. Cuando un investigador publica un estudio, está obligado a citar los trabajos de anteriores científicos en los que se apoya el suyo. En el caso del cine, los directores no suelen poner en los títulos de crédito que una escena o diálogo determinado se inspira en otra película. La investigación da una lista de las películas más citadas y entre las 10 primeras están El mago de Oz, La guerra de las galaxias, Psicosis, Casablanca, Lo que el viento se llevo, Ciudadano Kane y El Padrino.

“Este sistema automático aprovecha el hecho de que los directores se influyen unos a otros”, dice el codirector del Instituto Northwestern de Sistemas Complejos de la universidad del mismo nombre (Estados Unidos), el portugués Luis Amaral. “Probablemente, Quentin Tarantino haya visto todas las películas de serie B que se han filmado. Esta inmersión posiblemente se revele en su propio trabajo ya sea en la forma de un homenaje directo o influyendo en el aire de la película o el estilo de contar la historia”, añade.

Lo que han hecho los investigadores ha sido plasmar en una gráfica las citas o referencias de más de 15.400 títulos para crear una red de más de 42.000 conexiones entre filmes. En algunos casos, como la escena de Cuando Harry encontró a Sally (1989) en la que los protagonistas están viendo Casablanca, la referencia es obvia. En otras, la cosa se complica.

Por fortuna, los autores del estudio, recién publicado en PNAS, contaron con la ayuda de la Internet Movie Data Base (IMDb), la auténtica biblia del cine en la red. Para cada película, la web tiene un apartado denominado connections en el que aparece un listado de las referencias a otros títulos que incluye. Allí se puede descubrir, por ejemplo, que la mítica secuencia en la que E.T. y su amigo Elliot pasan por delante de la Luna a bordo de su bicicleta voladora es, en realidad, un homenaje de Spielberg a la secuencia final de El ladrón de Bagdad (1924).

Una vez obtenida la red de conexiones, los científicos compararon su valor predictivo con otras métricas. Descartaron los ingresos en taquilla por su incapacidad para determinar la relevancia de una película. Es el caso de Sopa de ganso (1933), considerada la mejor película de los hermanos Marx, fue un fracaso económico para la Paramount. Y, al revés, la mayor parte de los taquillazos se olvidan al poco tiempo.

“El número de filmes que reciben las nominaciones al Oscar a Mejor Película es muy pequeño, y el número de películas que lo gana es más pequeño todavía”, razona el coautor del estudio, Max Wasserman para descartar también a los premios como métrica. “Además, los Oscar se ven influidos por la popularidad, la promoción y hasta la política”, añade.

Quedan entonces los críticos y el público. Los investigadores incluyeron en su análisis las valoraciones hechas por Roger Ebert, el mayor crítico estadounidense de la historia. Durante 40 años, incluso tras perder la capacidad de hablar y hasta de comer por un cáncer, Ebert realizó centenares de críticas de películas hasta poco antes de su muerte, en 2013. Otra métrica que usaron fue la de Metacritic, un sistema que agrega las críticas de varios expertos sobre cada película. En cuanto a los cinéfilos, incluyeron en su trabajo las votaciones totales y puntuaciones medias hechas por los usuarios de IMDb.

El poso del tiempo

El método basado en las citaciones y el PageRank de las películas superó en capacidad predictiva a Ebert y a las votaciones populares y fue, de media, al menos tan bueno como las puntuaciones de Metacritic. “Las opiniones de la gente son, por supuesto, muy importantes y la valoración media del usuario es en realidad bastante predictiva. Sin embargo, los humanos son parciales y las puntuaciones de las películas presentan sesgos en contra de, por ejemplo, los filmes de terror”, sostiene Amaral.

El estudio mostró además un efecto aparentemente contradictorio pero que, en opinión de los autores, es la clave para determinar la grandeza de una película. El número de referencias entre filmes presenta una curva relacionada con el tiempo. La mayoría de las películas tienen conexiones con títulos coetáneos. Para los autores, esto se debería a que comparten el mismo momento histórico cultural. De hecho, la mayor parte de las citas se hacen a películas estrenadas en el año anterior. A medida que el lapso entre el estreno de un filme y otro aumenta, el número de citas disminuye.

Sin embargo, con algunas películas, el descenso se detiene y las referencias vuelven a repuntar pasados los 25 años y más allá. En el caso de Cuando Harry… y Casablanca, el lapso es de 47 años. Son precisamente las películas que reciben una explosión de citas con el paso del tiempo las que tienen mayor probabilidad de estar en el NFR. “Otras son tan evidentemente clásicos que con 10 años les basta”, acota el investigador portugués.

Para Amaral, este sistema automatizado podría servir también para medir la verdadera relevancia de otros ámbitos de la creación como la literatura, las series de televisión, la pintura o los cómics. Pero su objetivo último es aplicarlo a la propia investigación científica: “Cada año, se publican en el mundo más de un millón de estudios científicos. Al igual que con las películas, va a ser difícil distinguir un buen artículo científico de la media. Nuestro próximo objetivo es desarrollar una buena forma de medir las citaciones científicas para saber qué se cuece en la literatura científica”.

Por Administrador
Administrador del Sitio
Publicado el 19 de January del 2015
publicidad
Last Comments

Recent Comments

    publicidad