Viaje al agujero más profundo
02Aug

Un día de 2012, Raúl Pérez se encontraba a 700 metros de profundidad, en el fondo de un tortuoso agujero hacia las entrañas del macizo de Ándara, en los Picos de Europa. Pérez, nacido en Madrid hace 48 años, había pasado por claustrofóbicas galerías y estrechísimos pozos, había dormido en la sima y, exhausto en medio de la oscuridad y el silencio, sufría la tortura de la angustia existencial. “Dentro de la cueva, la principal sensación que tienes es miedo. El grado de aislamiento es tal que te preguntas si le importas a alguien. Estás en un sitio donde muy poca gente puede ir a por ti. En ese momento tu cerebro deja de tener sensaciones”, recuerda.

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Publicado el 02 de August del 2015
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